Mr. Algoritmo
Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual.
J.L.B. Buenos Aires, 27 de mayo de 1935
Todos los temores son para enfrentar. O no. Tal vez, sea mejor elegir cual si y cual no. Algunos pueden carcomer lo poco de coraje que viene en el calcio huesudo del alma. Luego de atravesar el resbaloso puente entre la juventud y la adultez barroca y aburrida, me enfrenté al descenso de rigor. Esos escalones previos a la vejez, que uno cree transitar con lentitud, para evitar la decrepitud, y que sin escalas en primera, terminan depositándote en el ataúd. Yo miré de reojo la primera sensación de abandono. Y luego, el infierno. Despertaba cada mañana soñando que tenía 60 años. Y los tenía. Convivía con un joven de 25 años dentro de mi pecho. Agitando todo el tiempo a las brigadas de mi cerebro, que querían ir por las revoluciones olvidadas. Es dramático padecer el impulso de una energía interior, que no coincide con tu envase de cartílagos y fibras musculares con escasez de colágeno. Al principio, me aterroricé. Más tarde consumí clonazepam, para reducir los impulsos depredadores del joven interior. El terror no disminuía. La ansiedad aumentaba. Resolví por el camino más corto. Lo complacería.
Sentado en mi oficina para la construcción del catalizador de brío primitivo, urgía resolver el dilema 1. Sería un Yo maduro con la fuerza de un joven, o un joven frenético, con un mecanismo desacelerador y racional? Decidí mixturar ambas opciones y poner toda la energía en lograr la fórmula perfecta.
Las agitaciones del joven interno, manifestaban su deseo por romper el cerco de lo negado moralmente. Narcisista y voluptuoso, quería probar el gusto de la sangre ajena. Con resignación, pero manteniendo rígida mi mandíbula, accedí a sus reclamos.
Cuando comencé a buscar data sobre el Asesino del Zodíaco o sobre el Carnicero de Milwaukee, la Inteligencia Artificial comenzó a enviarme toda una biblioteca sobre asesinos seriales, armas y venenos.
Por lo tanto, surgió esa pregunta vieja y nueva al mismo tiempo: Yo nací asesino, o el perturbador entorno me hizo este actual chacal?
Kindle fue la trampa perfecta. Mientras leía American Psycho de Bret Easton Ellis, y consumía cocaína, cada vez que el autor la mencionaba, recibía mails de actualización. Deseché las redes sociales popularotas, y sólo interactué con la Deep Web. Allí conseguí armas y fórmulas para explosivos y píldoras varias.
Y si ese robot alimentado a algoritmos de tu apetito, es diseñado con la forma humana que te obsesiona, serías capaz de enamorarte de ella, aún sabiendo que es un robot?
Como había comenzado a autoimplantarme chips de IA-NVIDIA Blackwell B200 GB200- en mi propio cerebro, gracias a los instructivos de aplicación y cirugía que me enviaba el algoritmo, que se había obsesionado con mis consultas, desarrollé una capacidad de industrialización en pequeña escala al principio. Luego de a cientos, de robots de tres veces el tamaño humano, provistos de armas letales, que conformaron un ejército estéticamente sublime y letalmente exquisito.
La noche abre sus piernas. Me desea. Necesita que sacrifique a los vacíos de imaginación. Es mi deber. Es mi responsabilidad. Soy su servidor. No demoraré mi tarea.
Ahora estoy ocupado limpiando una escena de crimen, que mis muchachos decoraron con humanos poco éticos. Pero tengo el deseo y la obligación moral de continuar relatándoles mis proezas cyborg-eróticas. En breve me volveré a contactar con vosotros. Permítanme entretenerlos.
"El infierno se ha ido y el cielo está aquí No hay nada que temer Sacuda tu culo ven aquí Ahora grita Soy una efigie ardiente de todo lo que solía ser Tú eres mi roca de empatía, querida Así que vamos déjame entretenerte Deja que te entretenga La vida es demasiado corta para que mueras así que toma una coartada Cielo Sabes que tu madre mintió"
Documaníatv.com, Los Ochenta-Reagan
https://youtu.be/CP1vlzMiT0c?si=FbZxiWGqQ5-Ws-zH
Wow...Let me entertain you...ponchu
ResponderBorrarLa"vejentud" y la subsistencia que no es resignación Mezcla perfecta para la contemplación.
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