ROCKET MAN
Voy a distraer a todos, porque ella me espera a medianoche. Sólo para decirle feliz cumpleaños. Sortearé a los vigilantes de nuestra felicidad, que pujan para evitarla. Son arcontes vacíos de poder. Quizá no interprete cada frase, pero estoy convencido que me siente en cada respiro, más allá de la distancia. Porque es mi chica astronauta. Viaja conmigo por toda una privada Vía Láctea, muy a pesar de soles grises y estrellitas efímeras, que se esmeran por romper nuestra tradicional brújula europea.
Estoy convencido. Nada me detendrá. Cuando finalice el par de tareas que me quedan pendientes, voy a ir en su encuentro. Ella autorizará mi paso al otro lado. Porque sé fehacientemente, que ese Yo sin pensamientos bruscos y deseos, que nublan la búsqueda de la verdad en toda su pureza, está más allá del mero estar. Los míos ya no me necesitarán, y estarán en paz con mi última voluntad. Lo puedo evitar? En absoluto. No busco reconfortarme en la desaparición física, busco esa felicidad animal, que carece de la cárcel de la idea de finitud. Cuando finalmente cruce la línea, estaré en esa otra dimensión, que me agita el pecho por descubrir, desde que era un niño. Y ver la existencia, como un astronauta célibe de espacio exterior, mirando el juego filarmónico de los planetas.
No sé si estoy ayer, si soy hoy, si veré mi mañana. La ansiedad intelectual se estrella contra la avidez por producir. Es inevitable. Saber que escribir, antes que hacerlo, parece lo razonable. Pero la fuente de toda actividad humana es el hambre. Ese monstruo disfrazado de necesidad básica, que esconde todas las atrocidades de la imaginación. El hambre mata a la idea, la devora mucho antes que llegue a madurar. La producción de energía antes que la evolución de la idea. Ya habrá tiempo para completar la hilera de filósofos rumiando otra hipótesis, sobre Dios y el Sentido de la Vida. No hay más días por delante. Mi apetito carcome a mi apetito, se agiganta y se vuelve un demonio atroz, perverso e inescrupuloso. Lo he sufrido a diario. Matando ideas, de apenas un par de minutos de vida. Despreciando cada principio de moral extrema. Cada rastro de virtud en la literatura amateur. Ahora mastica mis últimas palabras. Las digiere sin escuchar sus ruegos. Es una pena. Hubieran marcado un nuevo rumbo.
😳 OMG
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