Bruce Willis Jr.

 Vamos a los papeles. Estoy muerto. Yo no lo siento así, pero los demás no me ven, no me escuchan, no responden a mis estímulos. Tampoco lo hacían cuando estaba vivo, pero ahora es diferente. Ustedes me entienden. Te morís y te das cuenta que te moriste porque ya no rompen las pelotas con las cuentas por pagar. Joden a los que quedaron. No empiecen a preguntar boludeces. No hay luz blanca, ni Dios, ni un carajo. Me quedé acá. Invisible, pero acá. Pelotudeando entre todos ustedes. Mirando Netflix de arriba y deseando comer milanesas napolitanas. Pero no puedo porque los muertos no comen. Y voy vagando aburrido. Como cuando tenía 20 años y me metía en el cine Arte a ver de a tres películas  de Woody Allen.

Lo peor es que es como despertarse de la siesta y no saber en que planeta estás. Iba a cruzar una vía céntrica, sin chusmear el celular ni un carajo. Nada de distraído o boludeando. Miré, no venía nada y me grita el Rengo Casaá: Che, para dónde vas?

A los 10 segundos estaba abajo de las ruedas del tren hecho carne picada para empanadas. La gran puta. Siempre pensé que eso le pasaba a boludos y dormidos profesionales. Pero no. Me pasó a mi. Listo. Un segundo y estoy muerto mirando mi cuerpo en dos bolsas negras. Y quedé acá. Pasmado. Desarropado. Todo desconcierto. Nadie te viene a explicar el sistema ni nada. Aprendes a estar muerto solito. Al principio te entretenes escuchando conversaciones de jubilados en la fila de los bancos y de infieles en los telos. Después es todo lo mismo. Hasta que me di cuenta que podía ver mi reflejo en los espejos de los vestidores de los locales de los shoppings. Por qué solo ahí? Ni la mas puta idea. No es eso lo sorprendente. Lo que me partió la cabeza es algo que en vida no sobresalía en mi imagen y ahora era muy muy notable:

Tenía una pija gigantesca. Carajo! carajo! carajo! carajo! y recontracarajo! Por qué no fue así en vida??!!! Era promedio, no una mierdita, pero promedio. Y ahora que no la puedo usar era un monstruo largo y grueso como un bebé hijo de un luchador de Sumo. Casi musculosa, una bruta y deforme pija venuda y tallada por Miguel Angel. Hasta ahí era todo sorpresa y vana voluptuosidad. Pero la novedad toda novedosa de ultracojuda loca fucking muerte era que...la megapija hablaba. Si, como el comic de la vieja Sex Humor que traía al Pene Parlanchín, mi anabolizada garompa hablaba. El asombro se montaba sobre otro asombro mas crudo, ya que no lo hacía en Castellano. Hablaba y no sé que mierda decía con esos labiecitos gruesos de mozo angoleño. Muerto como estaba igual me las ingenié para manotear un  iPhone y aplicar el traductor(porque escribo yo y me doy las licencias que se me cantan las pelotas) Después de un par de días enganché parte del discursito pijudo. Hablaba en polaco. Se presentaba como Lech Walesa. No me jodan con el porque se llamaba así. Bastante que ando por ahí arrastrando una pija Hulk que pesa como un yunque y con semejantes bolas(Karol y Boris) haciendo juego, que habla polaco y es líder sindical y quiere que la lleve a los clubes de comedia a hacer stand up.

Y después te escucho a vos lloriqueando tus problemitas con la clave de Tinder. 



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